
Veamos cómo estas pueden impactar dentro de la gran pandemia generada por el COVID-19.
Actualmente, México se encuentra
en la fase 3 de la pandemia generada por la enfermedad COVID-19, los
cual es un aspecto relevante en distintas áreas de la salud, principalmente la relacionada
con la salud orgánica y mental. Ya que se ha trabajado con relación
a la atención preventiva y oportuna de las distintas somatizaciones y
conductas que se pueden derivar a partir del impacto de la situación sobre las
personas.
Una de estas conductas que incluso se
han monitoreado desde el inicio de la pandemia, es el consumo de sustancias.
En México el consumo de sustancias
es un tema relevante y cotidiano en la mayoría de la población, pues su oferta
y demanda, se encuentra relacionada con las condiciones económicas,
culturales, sociales e históricas.
Por esta misma razón, las variables que se pueden presentar en relación a su consumo son diferentes entre sí, con esto, es necesario tomar en cuenta el contexto, al igual que las redes de apoyo en cada sociedad y a su vez, de forma individual, con el fin de generar una propuesta oportuna y adecuada.

¿Cómo influyen en nosotros estas sustancias?
La Organización Mundial de la Salud, se
refiere a las sustancias psicoactivas como cualquier sustancia que, sin
importar la vía de administración, al interior de un organismo viviente, puede
modificar su percepción, estado de ánimo, cognición, conducta o funciones
motoras, es decir, altera principalmente el funcionamiento del sistema
nervioso central del individuo, generando alguna susceptibilidad de generar
dependencia, ya sea psicológica, física o ambas. Esta definición
permite abarcar drogas legales, tales como el alcohol, tabaco,
así como las ilegales, y excluye las sustancias medicinales sin efectos
psicoactivos.
Nuestra percepción como sociedad sobre la legalidad de las drogas
Por lo general, se distinguen entre drogas legales
e ilegales, estableciendo como principal diferencia el control
internacional de las sustancias, ya que pueden presentarse como uso médico,
es decir, producidas, distribuidas y aplicadas de forma controlada.
Por esta razón, sustancias como el alcohol,
que, a pesar de encontrarse reguladas, no se encuentran sujetas a un control
político internacional, por lo que comúnmente las consecuencias de sus
propiedades adictivas se pasan por alto, siendo estas las más sustancias
psicoactivas con mayores porcentajes de abusos y de daños a la salud
individual.
La percepción de la sociedad frente a las sustancias es
relevante para la dispersión de estas, puesto que, a mayor o menor rechazo,
su venta y consumo se verán directamente afectadas. Este proceso de compra y
venta afecta las decisiones políticas hacia su control, puesto que, dependiendo
el contexto y su aceptación, la regulación de las sustancias podría
ocasionar un proceso inverso al buscado, generado que las personas recurran a
otros métodos de conseguirla o buscando sustancias más dañinas, afectando en
cualquiera de ambos casos su salud e integridad.

Panorama actual del consumo de sustancias
La Encuesta Mundial sobre Drogas, realizó un
estudio en México en el 2019, con el fin de generar información en relación
con el consumo, tipo de consumo y los distintos medios por los cuales son
conseguidas. Se presentaron distintas actualizaciones en relación al consumo de
drogas, aspecto relevante en la actualidad, pues dadas las circunstancias en
las que se encuentra el país, tanto la demanda como el consumo y la
venta, se han incrementado; partir de la población total encuestada,
donde 78.6% fueron hombres y 21.4% fueron mujeres,
se identificaron que el 97.9% de las personas consumieron al menos una
vez alcohol los últimos 12 meses, seguido por cannabis con
82%, tabaco con 69.4%, cocaína 40.7%
y LSD con 40.2%.
Por otro lado, Gady Zabicky Sirot, titular de la
Comisión Nacional contra las Adicciones (CONADIC), mencionó el pasado 10 de
abril, que el 75% de la población mexicana consume alcohol de forma
ocasional, puesto que, en ese mismo mes, aumentaron las ventas de dicha
sustancia, registrándose un incremento, según la consultoría Nielsen,
del 63% en comparación al periodo del 2019.
Se comenta que las compañías cerveceras, detendrán su producción temporalmente, puesto que los efectos secundarios tanto el alcohol como del tabaco, podrían elevar los niveles de angustia, ansiedad y estrés frente a la incertidumbre generada por la situación del país, además de generar repercusiones orgánicas en las personas, vulnerando su sistema inmune, y a su vez su predisposición a contagiar la enfermedad y desarrollar síntomas graves. De esta misma forma, no se niega el consumo, pues las implicaciones por no consumir alcohol o tabaco podrían ser mayores, pero se enfatiza en la limitación y distribución de este.

La población con más impacto y sus consecuencias
La población más afectada en este marco, son las
personas que presentan abusos frente a estas sustancias, esto se define
como el patrón en el consumo de una sustancia, que genera consecuencias
clínicamente significativas, afectando una o más áreas del desarrollo del
individuo, como puede ser: no cumplir o completar con las obligaciones que
anteriormente llevaba a cabo, conductas de riesgo, es decir,
comportamientos que conlleven al peligro físico y mental de la persona y
terceros, y un uso continuo de la sustancia, generando dependencia y
afectando sus relaciones interpersonales con el otro.
La Clasificación Internacional de Enfermedades define la dependencia como: deseo intenso a consumir la sustancia, disminución de la capacidad para controlar el consumo, síntomas del síndrome de abstinencia, tolerancia, abandono progresivo de otras fuentes de placer o actividades y aumento del tiempo necesario para obtener la sustancia para recuperarse de sus efectos, y finalmente, la constante persistencia en el consumo de la sustancia a pesar de las consecuencias presentadas.
Concientizarse sobre el consumo
Sin embargo, las necesidades en relación con las
sustancias adictivas frente a la pandemia, se ha incrementado, generando una
conducta de consumo mayor a la presentada anteriormente, incluyendo drogas
controladas, legales e ilegales. Por lo que, caer en el abuso y
paulatinamente en la dependencia es algo posible, especialmente cuando existen factores
de riesgo que lo incrementen, como lo son: predisposición biológica, comorbilidad
con algún trastorno mental, problemas en alguna esfera del desarrollo,
especialmente las sociales, y frecuentar amistades que las consuman. Así mismo,
es importante, no solo mantener un rigor en el consumo de las
sustancias antes mencionadas, sino también en las medicinas controladas, es
decir las recetadas, específicamente los opioides, estos son analgésicos
utilizados con el fin de disminuir intensos o crónicos. Pues, estos últimos, pueden
generar tolerancia y a su vez una dependencia.
Aún así hay que considerar cuáles son los tipos de
drogas más comunes dentro del país, sus riesgos y recomendaciones.

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